Los tejados de equipamientos públicos, viviendas, comercios o naves industriales representan un importante recurso para generar energía renovable de proximidad. Pero aprovechar ese potencial no consiste solo en instalar placas: el autoconsumo colectivo permite conectar las cubiertas más adecuadas con los consumos del entorno y diseñar proyectos energéticos más eficientes.
El potencial de las cubiertas y de otros espacios ya transformados para generar energía solar vuelve a estar en el centro del debate. Un reciente estudio de Renovem-nos en Catalunya ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la capacidad de estos espacios para contribuir a la demanda eléctrica futura de Catalunya. Más allá de las diferencias entre estudios y metodologías, el debate pone de relieve una cuestión relevante para los municipios: cómo aprovechar de la forma más eficiente las cubiertas solares disponibles para producir y consumir energía renovable localmente.
De identificar cubiertas a conectar generación y consumo
Los tejados de escuelas, polideportivos, mercados, edificios municipales, viviendas o naves industriales pueden convertirse en recursos energéticos compartidos. El autoconsumo colectivo permite que la electricidad producida por una instalación fotovoltaica sea aprovechada por varios consumidores asociados, de manera que disponer de una cubierta propia deja de ser imprescindible para participar. El IDAE considera el autoconsumo colectivo una modalidad clave para extender el autoconsumo y dispone también de orientaciones específicas para facilitar su implantación.
Las posibilidades han aumentado, además, con la reciente ampliación de la distancia máxima entre generación y consumo para determinadas instalaciones de autoconsumo colectivo hasta los 5 kilómetros. La modificación, recogida en el Real Decreto-ley 7/2026, que ya analizamos en su momento aquí, abre nuevas oportunidades para conectar instalaciones y consumidores en barrios, municipios y polígonos industriales. Una cubierta con buenas condiciones para producir energía puede así prestar servicio a un ámbito territorial más amplio y facilitar proyectos de mayor alcance.
Dimensionar antes de instalar
Pero identificar las cubiertas solares más adecuadas para el autoconsumo es solo una parte del trabajo. Para sacarle el máximo partido, es necesario saber cuánta energía puede generar cada instalación, cuándo consumen electricidad los futuros participantes, qué demanda debe cubrirse y cómo se distribuirá la energía generada. Un buen dimensionamiento permite comparar diferentes escenarios y ajustar mejor la generación a las necesidades de consumo antes de tomar decisiones de inversión. En este sentido, herramientas especializadas como SIE Comunidad Dimensiona permiten diseñar comunidades energéticas basadas en el consumo real de los participantes y evaluar diferentes opciones para la generación y distribución de energía.
Este enfoque va más allá de hacer un simple inventario de los metros cuadrados disponibles de tejado. El potencial energético de un municipio también depende de la capacidad de conectar las superficies más adecuadas para generar energía con los puntos donde se consume esta energía. El autoconsumo colectivo y las comunidades energéticas ofrecen, precisamente, un marco para hacer posible esta conexión.
Para los ayuntamientos y promotores, identificar los recursos solares disponibles puede ser el primer paso. El siguiente paso es convertir este potencial en proyectos viables desde un punto de vista técnico y económico. Soluciones como SIE Comunidad permiten acompañar todo este proceso, desde el dimensionamiento inicial e incorporación de los participantes hasta la posterior gestión del consumo, coeficientes de distribución, documentación e información dirigida a los miembros de la comunidad.





