La convocatoria de la Generalitat de Catalunya de 2026 para subvenciones a proyectos únicos en economía social y solidaria y cooperativismo incorpora una línia específica para comunidades energéticas: EnergètiquESS destinada a promover la consolidación y el crecimiento de las comunidades energéticas constituidas bajo fórmulas cooperativas.
La creación de esta línea específica representa un paso más en el apoyo público a las comunidades energéticas, en un momento en que muchos proyectos ya han superado las primeras etapas de incorporación y necesitan avanzar hacia modelos más estables y profesionales con una gama más amplia de servicios energéticos.
Una línea específica para comunidades energéticas
EnergètiquESS corresponde a la línea 6 de la convocatoria y está dirigida a cooperativas con proyectos vinculados a comunidades energéticas, incluyendo Comunidades Energéticas Locales (CELs), Comunidades de Energía Renovable (CERs) y Comunidades Energéticas Ciudadanas (CCEs).
El objetivo es apoyar proyectos centrados en la producción, distribución y consumo compartido de energías renovables, así como acciones relacionadas con la eficiencia energética.
Así, la convocatoria refuerza el vínculo entre el modelo cooperativo y la transición energética, con el objetivo de promover una transformación más descentralizada con la participación ciudadana y un impacto en el territorio.
Desde la creación de comunidades energéticas hasta su consolidación
En los últimos años, los programas de ayuda pública han contribuido al lanzamiento de numerosas comunidades energéticas. Solo las seis convocatorias estatales de propuestas bajo el programa CE Implementa han beneficiado a 262 comunidades energéticas, reuniendo a más de 111.000 ciudadanos, pymes y autoridades locales. Catalunya, con 72 proyectos beneficiarios, es el territorio con un mayor número de comunidades que reciben estas subvenciones.
Por tanto, el reto está cambiando progresivamente, desde la creación de nuevos proyectos hacia su consolidación y sostenibilidad a largo plazo.
Esto implica contar con estructuras de gobernanza adecuadas, sistemas de gestión de participantes, herramientas de monitorización energética y económica, y la capacidad de incorporar progresivamente nuevos servicios.
Una nueva etapa para las comunidades energéticas
La nueva línea destaca una tendencia que empieza a hacerse visible en el sector: tras una primera etapa centrada en la promoción y demostración del modelo, las comunidades energéticas están entrando gradualmente en una fase de consolidación.
El reto será garantizar que estas iniciativas sean capaces de crecer, incorporar nuevos participantes y servicios, y mantener una gestión técnica, administrativa y económica sostenible sin perder los principios de participación local que las definen.





