El Ayuntamiento de Barcelona avanza en la cesión de una cubierta pública en cada distrito para desarrollar proyectos fotovoltaicos de autoconsumo compartido. Las instalaciones podrían sumar hasta 415 kWp, aunque convertir este potencial solar en comunidades energéticas estables requerirá también captar participantes, dimensionar correctamente los proyectos y gestionar su funcionamiento a largo plazo.
Barcelona quiere aprovechar las cubiertas de sus equipamientos públicos para facilitar la creación de nuevas comunidades energéticas urbanas. La Comisión de Economía y Hacienda del Ayuntamiento ha aprobado inicialmente las bases para ceder diez cubiertas municipales, una en cada distrito, mediante un procedimiento de concurrencia pública.
El conjunto de los espacios seleccionados podría albergar instalaciones fotovoltaicas con una potencia total de hasta 415 kWp, destinadas al autoconsumo compartido entre los miembros de las futuras comunidades energéticas.
La iniciativa se enmarca en los objetivos del Pla Clima de Barcelona y en la estrategia municipal para extender la generación renovable de proximidad, la participación ciudadana en la energía y el aprovechamiento de los edificios públicos.
No obstante, el procedimiento todavía se encuentra en una fase inicial. Las bases deberán permanecer expuestas públicamente durante 20 días y la presentación de ofertas se abrirá posteriormente, una vez analizadas las posibles aportaciones recibidas. Por tanto, las cubiertas todavía no han sido adjudicadas.
Una cubierta municipal en cada distrito
Las diez cubiertas propuestas corresponden al Centre Cívic Barceloneta, el Espai Gent Gran Sant Antoni, el Centre Cívic Font de la Guatlla, la Biblioteca Montserrat Abelló–Ateneu de Fabricació de les Corts, el Centre de Serveis Socials Sant Gervasi, la Escola Bressol Municipal L’Enxaneta, el Centre Cívic Casa Groga, el Ateneu Popular Nou Barris, el Centre Cívic Baró de Viver y el Casal de Gent Gran Parc del Clot.
La Agencia de Energía de Barcelona ha analizado previamente el potencial fotovoltaico de los emplazamientos, las condiciones de conexión y su aptitud estructural y funcional. Este trabajo previo pretende reducir algunas de las incertidumbres técnicas que suelen retrasar los proyectos de autoconsumo colectivo y facilitar su posterior implantación y legalización.
La futura licitación se dividirá en diez lotes independientes. Cada entidad podrá optar a un máximo de tres lotes y resultar adjudicataria de hasta dos. Las concesiones tendrán una duración inicial de veinte años, prorrogables durante cuatro años adicionales, y permitirán construir, explotar y mantener las instalaciones fotovoltaicas.
De disponer de una cubierta a crear una comunidad energética
La cesión del espacio público permite superar una barrera importante, especialmente en entornos urbanos densos donde muchas viviendas, comercios y entidades no disponen de una cubierta propia adecuada para instalar placas solares.
Sin embargo, disponer de una cubierta y construir una instalación fotovoltaica no garantiza por sí solo el funcionamiento de una comunidad energética.
Antes de ponerla en marcha es necesario analizar la generación prevista, estudiar los perfiles de consumo del entorno, determinar cuántos participantes puede admitir la instalación y establecer una combinación adecuada de viviendas, comercios, equipamientos o pequeñas empresas.
También deben definirse los coeficientes de reparto de la energía, recopilar la documentación de los miembros, gestionar las altas y bajas, formalizar los acuerdos y comunicar de forma comprensible qué energía recibe y qué ahorro obtiene cada participante.
Cuando una comunidad crece, realizar todas estas tareas mediante hojas de cálculo, correos electrónicos y procesos manuales puede incrementar considerablemente la carga administrativa y dificultar la actualización de la información.
Rocaguinarda y el Guinardó, un precedente gestionado con tecnología de Inergy
Barcelona ya cuenta con una experiencia que demuestra cómo una cubierta municipal, una iniciativa ciudadana y una herramienta digital especializada pueden combinarse para impulsar el autoconsumo compartido.
En julio de 2024 se formalizó la primera cesión de una cubierta municipal de Barcelona a una comunidad energética, vinculada a la entidad cultural Rocaguinarda. La instalación se sitúa en el edificio del Casal de Joves Can Girapells, en el barrio del Guinardó.
La Comunidad Energética del Guinardó, promovida por ciudadanía organizada, recurrió al software desarrollado por Inergy para facilitar su crecimiento e incorporar nuevos participantes.
En concreto, utilizó SIE Comunidad Informa, un módulo de la plataforma SIE-Comunidad, que es una herramienta diseñada para mejorar la gestión de la comunidad y ayudar a los participantes a administrar la parte de energía solar que les corresponde.
Este caso muestra que la gestión de una comunidad energética comienza mucho antes de repartir electricidad. Es necesario explicar el proyecto, generar confianza, ordenar las solicitudes de participación y transformar el interés de la ciudadanía en incorporaciones reales.
La experiencia del Guinardó constituye así un precedente útil para las entidades que quieran optar a las nuevas cubiertas municipales de Barcelona.
La gestión digital será clave para consolidar los proyectos
Las futuras comunidades energéticas necesitarán herramientas capaces de acompañarlas durante todas sus etapas: desde los primeros estudios técnicos hasta el seguimiento de los consumos una vez que la instalación esté en funcionamiento.
La plataforma SIE Comunidad de Inergy ofrece una solución especializada para desarrollar y gestionar comunidades energéticas mediante cuatro ámbitos de trabajo complementarios:
- SIE Comunidad Dimensiona permite analizar los perfiles de consumo, estudiar la viabilidad del proyecto y determinar qué combinación de participantes aprovecha mejor la generación disponible.
- SIE Comunidad Informa facilita la difusión del proyecto, la captación de personas interesadas y la recopilación de sus datos.
- SIE Comunidad Activa ayuda a organizar el proceso de incorporación y puesta en marcha de los participantes.
- SIE Comunidad Gestiona centraliza la información de los miembros, la documentación, los consumos, los coeficientes de reparto y el seguimiento energético de la comunidad.
La propia experiencia del Guinardó demuestra cómo uno de estos módulos puede aplicarse a una necesidad concreta: ampliar la comunidad, captar nuevos miembros y ordenar su incorporación. La misma lógica puede extenderse posteriormente al dimensionamiento, la activación y la gestión cotidiana del proyecto.
Diez oportunidades para ampliar la energía comunitaria en Barcelona
La cesión de las nuevas cubiertas puede convertirse en una referencia para otros municipios que dispongan de edificios públicos con potencial solar y quieran facilitar la participación de la ciudadanía en la transición energética.
Para conseguirlo, será necesario combinar la disponibilidad de espacio público con acompañamiento técnico, seguridad jurídica, participación ciudadana y una gestión transparente de la energía.
El éxito de la iniciativa no debería medirse únicamente por los 415 kWp de potencia fotovoltaica prevista, sino también por la capacidad de transformar esas instalaciones en comunidades energéticas activas, bien dimensionadas y sostenibles durante los próximos años.





